BUSCAR en este Blog

domingo, 4 de junio de 2017

Robert Schoch - ¿Está Consciente Nuestro Sol?



     El doctor en geología y geofísica Robert M. Schoch (robertschoch.com), profesor en la Universidad de Boston, Massachusetts, es reconocido por su trabajo de datación de la Gran Esfinge de Egipto, que determinó que los orígenes de ella se remontan a miles de años antes de los tiempos dinásticos. Él ha escrito, entre otros libros, "Forgotten Civilization: The Role of Solar Outbursts in Our Past and Future" (2012) y "Origins of the Sphinx. Celestial Guardian of Pre-Pharaonic Civilization" (2017), con Robert Bauval. El siguiente breve e interesante artículo suyo que ofrecemos en castellano fue publicado en Diciembre de 2016 en la Edición Especial vol. 10 Nº 6 de la revista New Dawn, y en el sitio de aquélla (newdawnmagazine.com) hace nueve días.


¿ESTÁ CONSCIENTE NUESTRO SOL?
por Robert M. Schoch
Diciembre de 2016



     He estado estudiando nuestro Sol durante algunos años, concentrándome en la influencia del errático comportamiento solar (errático desde una perspectiva humana moderna) sobre el curso del desarrollo y la civilización humanos. Una de mis conclusiones principales es que la última época glacial se terminó repentinamente hacia 9700 a.C. debido a una importante erupción solar (o una serie de erupciones). La actividad solar está íntimamente relacionada con los cambios climáticos en la Tierra, los que por su parte tienen importantes efectos sobre la vida en nuestro planeta, incluyendo a la Humanidad.

     Después de la agitación y las perturbaciones solares que terminaron con la última época glacial y que probablemente siguieron durante varios milenios, durante más o menos los últimos 8.000 años el Sol ha estado relativamente estable, con períodos de quietud [1]. Por ejemplo, en tiempos históricos durante el Mínimo de Maunder, o "prolongado mínimo de manchas solares" (aproximadamente entre 1645 y 1715) [2] el Sol pareció "cerrarse" o quedar inactivo (como se refleja en la rareza de las manchas solares), correspondiendo en la Tierra al medio de la "Pequeña Época Glacial" (que en total duró desde 1500 hasta 1860 aproximadamente).

[1] S. K. Solanki, I. G. Usoskin, B. Kromer, M. Schüssler y J. Beer, 2004, "Unusual Activity of the Sun during Recent Decades Compared to the Previous 11,000 Years", Nature vol. 431, pp. 1084-1087; G. Usoskin, S. K. Solanki y G. A. Kovaltsov, 2007, "Grand Minima and Maxima of Solar Activity: New Observational Constraints", Astronomy and Astrophysics, vol. 471, pp. 301-309.
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%ADnimo_de_Maunder

     Al final de la "Pequeña Época Glacial", en 1859, el Sol "eructó", vomitando dos eyecciones de masa de su corona (CMEs), acompañado por llamaradas solares y otra actividad solar, que golpearon a la Tierra. Eso llegó a ser conocido como el Evento Carrington (nombrado por el astrónomo británico Richard Carrington, que observó una llamarada solar que precedió al acontecimiento principal). En ese entonces fueron vistas inusuales auroras alrededor del mundo debido a erupciones solares, y las primitivas líneas de telégrafo de mediados del siglo XIX fueron sobrecargadas por las partículas cargadas entrantes y la tormenta geomagnética acompañante.

     En general, en 1859 la erupción solar causó poco más que daños menores y un poco de molestia para aquellos que utilizaban las líneas telegráficas. Si un evento de nivel Carrington llegase a golpear hoy, ¡la historia sería muy diferente! Un evento de nivel Carrington podría destruír la electrónica moderna en todo el planeta, provocando una detención en los sistemas computacionales, las redes eléctricas, la Internet, las comunicaciones, los satélites, y mucho más [3].

[3] Para una discusión más en detalle de los temas de este párrafo, véase de Robert M. Schoch, Forgotten Civilization: The Role of Solar Outbursts in Our Past and Future, 2012.

     En tiempos modernos, lo cual es aproximadamente desde mediados del siglo XX, el Sol ha mostrado crecientes signos de agitación, de variabilidad, de comportamiento errático, de "cambios de humor", como no han ocurrido desde las erupciones solares que finalizaron la última época glacial. Y las erupciones solares de más o menos 9700 a.C. y los milenios sucesivos fueron de órdenes de magnitud mayor que el Evento Carrington de 1859. Antes de 9700 a.C. se habían desarrollado sofisticadas culturas —la civilización— (atestiguado dramáticamente por los restos arqueológicos encontrados en Göbekli Tepe en el Sudeste de Turquía).

     Ese temprano ciclo de civilización fue devastado por las explosiones solares de ca. 9700 a.C. y por una edad oscura inducida solarmente que siguió durante miles de años hasta que la civilización reapareció totalmente en sitios como Mesopotamia y Egipto durante el período entre 4000 a.C. y 3000 a.C.

     Si llegásemos a presenciar una repetición de los acontecimientos, las erupciones solares, que terminaron con la última época glacial, no hay duda de que nuestra moderna civilización tecnológica sería completamente diezmada. Seríamos devueltos a una "Edad de Piedra" y peor. ¿Y por qué digo "y peor"? Porque hoy tenemos cientos de centrales nucleares alrededor del planeta. Si un evento de nivel Carrington, o peor aún, un estallido solar del nivel del que finalizó la última Era del hielo, llegara a golpearnos hoy, las líneas eléctricas quedarían deshabilitadas, los sistemas de refrigeración y otros componentes de las centrales nucleares se verían comprometidos, y tendríamos situaciones de tipo Fukushima o peores alrededor del planeta, liberando radiactividad en el medioambiente, intensificando todos los otros problemas provocados por la falla de los sistemas electrónicos y eléctricos modernos (ver R. Schoch, op. cit.).


     ¿Cuáles son las probabilidades de que un evento de nivel Carrington, o de un evento de nivel 9700 a.C., ocurra en el futuro previsible? ¡Sospecho que son muy altas! No quiero ser un alarmista o fatalista, pero hay evidencia para sugerir que nuestro Sol está pasando por un período volátil, con importantes altibajos en actividad. Algunos investigadores sugieren que aunque el Sol estuvo muy activo en las últimas décadas, en años recientes ha entrado en un período de quietud. Algunos incluso afirman que podríamos estar dirigiéndonos a otra "época glacial" (que podría ser breve o de larga duración) [4]. Me parece que ésta es una extrapolación inválida sólo a partir de los limitados datos que tenemos.

[4] Comunicado de Prensa de la Universidad Estatal Lomonosov de Moscú, 17 de Julio de 2015, "Diminishing Solar Activity May Bring New Ice Age by 2030", en https://astronomynow.com/2015/07/17/diminishing-solar-activity-may-bring-new-ice-age-by-2030/; Zoë Schlanger, 17 de Julio de 2015, "An Atmospheric Scientist Explains Why That Mini Ice Age Is Bogus", en www.newsweek.com/mini-ice-age-bogus-global-cooling-climate-change-354632; Michael J. I. Brown, 24 de Julio de 2015, "The Mini Ice Age Hoopla Is a Giant Failure of Science Communication", en http://phys.org/news/2015-07-mini-ice-age-hoopla-giant.html


Sol Activado

     Podría ser que el Sol esté pasando otra vez por un período de variabilidad extrema, manifestándose como un patrón de altos y bajos en la actividad solar. Es decir, no deberíamos extrapolar a partir de unos pocos años (o incluso un par de décadas) de actividad solar relativamente baja y llegar a la conclusión de que estamos entrando inminentemente en otra época glacial. En efecto, el Sol puede haber llegado repentinamente a estar activo otra vez, o podría estar experimentando una importante erupción incluso en medio de un período general de relativa inactividad.

     El Evento Carrington de 1859 ocurrió entre un mínimo y un máximo solares durante un ciclo solar bastante mediocre; en base a métodos de análisis a corto plazo, es improbable que hubiera podido ser predicho, ni siquiera con técnicas modernas (en ese entonces, los científicos no estaban ni siquiera conscientes del concepto moderno de importantes erupciones solares, de manera que nadie estaba siquiera intentando tales predicciones).

     Mirando el patrón de actividad solar en períodos más largos durante los últimos 12.000 años (reconstruídos a partir de datos tales como la concentración de isótopos en núcleos de hielo en Groenlandia), mi opinión es que nuestro Sol está mostrando todos los mismos signos de variabilidad extrema y desequilibrios que ocurrieron al final de última Era del hielo. La implicación es que podemos experimentar una importante erupción solar en el muy próximo futuro. En efecto, en Julio de 2012 una significativa erupción solar por poco golpea a la Tierra [5].

[5] NASA, 23 de Julio de 2014, "Near Miss: The Solar Superstorm of July 2012", en https://science.nasa.gov/science-news/science-at-nasa/2014/23jul_superstorm; Jason Samenow, 23 de Julio de 2014, "How a Solar Storm Two Years Ago Nearly Caused a Catastrophe on Earth", en www.washingtonpost.com/news/capital-weather-gang/wp/2014/07/23/how-a-solar-storm-nearly-destroyed-life-as-we-know-it-two-years-ago/

     Si la erupción hubiera ocurrido sólo una semana antes, habría estado dirigida hacia la Tierra, y muy probablemente habría destruído o comprometido gran parte de nuestra moderna tecnología e infraestructura electrónica y eléctrica. Incluso ahora, años después, todavía estaríamos intentando reconstruír el mundo moderno. Y el evento de Julio de 2012 ocurrió durante nuestro actual ciclo solar [6], el que ha estado excepcionalmente tranquilo en general, hasta el punto de que, como se señaló, algunas personas predicen un cese solar parcial y una "mini edad de hielo", o incluso el principio de una verdadera Era glacial.

[6] El Ciclo Solar Nº 24, que comenzó en 2008; éste es el vigesimocuarto ciclo de cambios de polaridad magnética y de altos y bajos en las manchas solares desde que los astrónomos comenzaron a registrar y numerar sistemáticamente dichos ciclos, comenzando en 1755. El ciclo solar promedio es de unos once años de duración.

     Con esta introducción, quiero volver al tema del título de este artículo: ¿Está Consciente Nuestro Sol? Me pregunto, con toda seriedad, ¿fue sólo un golpe de fortuna el que el evento solar de Julio de 2012 estuviera tan cerca de golpearnos, desde la perspectiva de la Tierra, o probablemente hubo algo más implicado?-


¿Un Sol Consciente?

     Durante los últimos años mi esposa, Catherine Ulissey, ha estado siguiendo observaciones del Sol de manera regular, por lo general diariamente. Las llamaradas solares y las acompañantes eyecciones de masa de la corona (CMEs) pueden hacer erupción desde las manchas solares, de manera que ellas y su actividad son un potencial indicador a corto plazo de un inminente e importante estallido solar que, de ser dirigido a la Tierra, podría causar una masiva devastación a nuestra moderna sociedad tecnológica, como podría haber sucedido si la erupción solar de Julio de 2012 nos hubiera golpeado.

     Katie a menudo me comenta que las manchas solares generalmente muy activas extrañamente disminuyen la severidad de su actividad, produciendo llamaradas solares más pequeñas, etcétera, o incluso parecen quedar temporalmente inactivas y finalizar su actividad, cuando ellas están enfrentando a la Tierra.

     Luego, cuando ellas se mueven hacia el lado y detrás del Sol (vistas desde la Tierra; el Sol gira sobre su eje y por supuesto la Tierra gira alrededor del Sol), esas mismas manchas solares comienzan a encenderse de nuevo, aumentando su actividad dramáticamente. Es como si el Sol estuviera consciente de la presencia de la Tierra e intentara evitar vomitar una importante erupción solar (una llamarada solar, una CME, o algún otro tipo de erupción solar) directamente en nosotros.

     Katie no es el único observador que ha comentado anecdóticamente acerca de este aparente patrón; otros han sugerido independientemente, quizás en broma, que nuestro Sol está conscientemente intentando protegernos de ser golpeados por una importante explosión solar. De manera análoga, imagine a una persona que está a punto de estornudar pero que es capaz de contenerse el suficiente tiempo para darse vuelta y evitar estornudar sobre algún otro.


     Esto puede parecer una base muy débil para sugerir que nuestro Sol tenga la propiedad de la consciencia, pero hay pruebas adicionales. El Sol es una estrella bastante típica, y se han encontrado estrellas que exhiben comportamientos anómalos que no son fácilmente explicados por las teorías de la física estándar.

     Como ha argumentado el físico Gregory Matloff (del New York City College of Technology) [7], las estrellas no parecen moverse de la manera que dicen las teorías estándares, como predicen las formulaciones basadas en la teoría de la gravedad de Newton. Las estrellas típicamente se mueven alrededor del centro de la galaxia en la cual ellas están localizadas. La teoría estándar predice que las estrellas más cercanas al centro galáctico deberían girar más rápidamente que aquellas que están más lejos (tal como Mercurio viaja más rápidamente alrededor del Sol que Saturno, que está mucho más lejos del Sol). Sin embargo, éste no resulta ser el caso. En general, las estrellas que están más lejanas del centro galáctico se mueven más rápido que las estrellas más cercanas al centro; es como si todas las estrellas estuvieran montadas en una enorme rueda giratoria.

[7] Greg Matloff, 2012, “Stars that Wander, Are You Bright: Are Stars Conscious?”, en www.baen.com/starsconscious; véase también de Gregory L. Matloff, 13 de Junio de 2012, “Star Consciousness: An Alternative to Dark Matter”, en www.centauri-dreams.org/?p=23203; Greg Matloff, 18 de Sept. de 2015, “Greg Matloff: Conscious Stars Revisited”, en www.centauri-dreams.org/?p=33995

     Otro problema con la teoría estándar es que las masas de racimos de galaxias (tan bien como puede ser calculado en base a nuestras observaciones) no son lo suficientemente grandes para mantener los racimos unidos gravitacionalmente. Para abordar estos asuntos, se ha propuesto la hipótesis y concepto de "Materia Oscura". En términos simples, la Materia Oscura, que según sus proponentes forma la mayoría de la materia en el universo, es esencialmente no detectable excepto por sus efectos gravitacionales en la materia y la radiación visibles. Supuestamente la Materia Oscura puede explicar los movimientos anómalos de estrellas y el agrupamiento de galaxias.


¿Tienen las Estrellas una Voluntad Propia?

     Hay otra explicación que también podría dar cuenta del comportamiento anómalo de las estrellas, una explicación que no necesita invocar la Materia Oscura no detectada: las estrellas están conscientes y se mueven de acuerdo a su propia voluntad o volición. En uno de sus artículos, Gregory Matloff define "una entidad consciente como una que es capaz de volición, que tiene la suficiente conciencia de sí misma como para decidir realizar (o no realizar) una acción seleccionada". Así "una estrella consciente puede decidir alterar su movimiento para participar en la gran danza estelar cuando las estrellas orbitan los centros de sus galaxias. Tal estrella no tiene que tener una conciencia de nivel humano o divino. Un simple instinto de agrupamiento es suficiente". La existencia de tal consciencia en las estrellas, que siguen un instinto de agrupamiento (similar a un cardumen de peces que nadan juntos o a una multitud de aves que vuelan juntas), explicaría adecuadamente sus movimientos en otro sentido anómalos. ¿Es ésta una explicación más simple que la apelación a la Materia Oscura?.

     Matloff también ha hablado de varios mecanismos potenciales por medio de los cuales las estrellas podrían ser capaces de expresar su voluntad y cambiar conscientemente sus trayectorias. El mejor mecanismo establecido es el uso de descargas de material emitido desde una estrella. Las estrellas jóvenes emiten intensas descargas de material, a menudo bipolares, pero no necesariamente simétricas. Las descargas asimétricas exudadas por estrellas jóvenes podrían ser usadas preferentemente para cambiar y ajustar sus trayectorias.

     Las estrellas maduras, como nuestro Sol, emiten un "viento solar", que consiste en partículas eléctricamente cargadas. Las variaciones en la intensidad del viento solar, en diversas direcciones, podrían cambiar el camino de la estrella. Hay que recordar que, como Matloff indica, los cambios en la trayectoria de una estrella que pueden ser "significativos" para la estrella durante su larga vida de millones o miles de millones de años (se estima que nuestro Sol tiene casi 5.000 millones de años) pueden parecer triviales o imperceptibles para nosotros.


     El uso por parte de nuestro Sol de flujos y variaciones en el viento solar para expresar voluntad y volición podría estar relacionado con la idea de que nuestro Sol puede intentar conscientemente evitar lanzar erupciones solares hacia la Tierra, y si ése es el caso, es entonces también el caso de que el Sol podría decidir conscientemente en algún punto golpear la Tierra con un importante estallido solar. ¿Es eso lo que sucedió al final de última época glacial, hacia 9700 a.C.?, ¿o la erupción solar fue entonces un "accidente"?.

     Matloff sugiere de manera tentativa otros dos mecanismos por los cuales nuestro Sol, o cualquier estrella consciente, podría teóricamente cambiar su trayectoria: 1) Variaciones en la presión de la radiación electromagnética, incluyendo la luz visible, emitida por la estrella; y 2) por psicokinesis. La presión de la radiación electromagnética parece una posibilidad razonable, aunque se ha hecho poco trabajo para describir hipotéticamente cuán grande tendría que ser la variación para cambiar la trayectoria de una estrella.

     Probablemente los cambios en la radiación electromagnética podrían ser usados volitivamente por las estrellas para otros objetivos, como la comunicación entre sí. La psicokinesis (también conocida como telekinesis o la mente por sobre la materia), para mi satisfacción, se ha demostrado que existe entre organismos biológicos tales como los humanos [8]. Si la psicokinesis podría existir (o existe) entre otras entidades conscientes, como posiblemente las estrellas, es desconocido actualmente, aunque no tengo consciencia de ninguna razón teórica de por qué no debería existir.

[8] Vea la discusión, artículos y referencias en Robert M. Schoch y Logan Yonavjak, The Parapsychology Revolution: A Concise Anthology of Paranormal and Psychical Research, 2008.

     ¿Pero cómo pueden el Sol y las estrellas ser conscientes cuando ellos no son siquiera organismos biológicos, al menos no en el sentido de criaturas celulares basadas en el carbono como nosotros? Una noción común, lo que no quiere decir que sea correcta (demasiado a menudo las nociones comunes y el "sentido común" están equivocados), es que la consciencia y la volición (al menos en la Naturaleza) sólo pueden ocurrir en formas, basadas en el carbono, de organismos biológicos, y muchas personas limitarían la noción de consciencia a organismos biológicos "avanzados", como los vertebrados, los mamíferos o, según algunos, sólo los seres humanos. Sin embargo, diversos investigadores han sostenido que la consciencia puede surgir en un nivel cuántico y podría no estar limitada a organismos biológicos familiares, como nosotros mismos.

     Por ejemplo, el físico británico Sir Roger Penrose (de la Universidad de Oxford) y el anestesiólogo Stuart Hameroff (del centro médico de la Universidad de Arizona) han desarrollado la teoría de la Reducción Objetiva Orquestada, como una explicación de cómo surge la consciencia. Esencialmente, una serie coherente orquestada de reducciones cuánticas (colapso de la función de onda) causa momentos y secuencias de consciencia y toma de decisiones o preferencias.

     Según eso resulta, de acuerdo a tales análisis, las condiciones conducentes a la manifestación de consciencia pueden ocurrir sobre y en las estrellas. En efecto, en un nivel más fundamental, la consciencia puede ser inherente a la manifestación de la materia y existir en todas partes del universo, con los seres más conscientes tomando formas aparte de "organismos biológicos", y sin embargo nosotros como formas de vida basadas en el carbono podemos tener dificultades para reconocer la consciencia en otras formas de la materia. El físico Max Tegmark (del Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Cambridge) ha sugerido que la consciencia puede ser un "estado de la materia" ("perceptronium"). Quizás éste es un estado de la materia que posee nuestro Sol, y más generalmente las estrellas.


"Ocurrencias Adicionales" de Nuestro Sol

     Posiblemente relacionada con el concepto de un Sol consciente está la investigación que encontró una correlación entre los patrones de la actividad solar y de los terremotos en la Tierra. Además, puede haber una correlación entre terremotos y perturbaciones atmosféricas importantes, como la actividad de los ciclones, en nuestro planeta. Si nuestro Sol es consciente, ¿influye él conscientemente en la actividad de las tormentas, en los patrones meteorológicos y la actividad sísmica en nuestro planeta?, ¿o están esos tipos de fenómenos vinculados al Sol como "ocurrencias posteriores" desde la perspectiva del Sol?. ¿Es el Sol a veces más bien inconsciente de su influencia sobre la Tierra, como podríamos serlo nosotros cuando inconscientemente destruímos una colonia de bacterias o cuando pisamos un montículo de hormigas sin querer?.

     Cuando miramos las mitologías tradicionales y las creencias antiguas, muchas culturas pasadas pensaron que el Sol y las estrellas eran entidades conscientes, y eso quizá puede ser visto como la base de la astrología. Los dioses fueron asociados con las estrellas (incluyendo objetos en el cielo que ahora clasificamos como planetas), y los antiguos egipcios (para dar sólo un ejemplo) esperaban unirse con el Sol y las estrellas tras la muerte. Platón en el diálogo Timeo (hacia 360 a.C.) escribió: "Y cuando él [el Demiurgo] había compuesto el todo, asignó almas iguales en número a las estrellas y distribuyó un alma a cada estrella..." (Platón, Timeo 41d).

     Construyendo sobre tales ideas, mi esposa ha especulado que quizá cuando los seres humanos mueren su hidrógeno es liberado (el hidrógeno puede potencialmente llevar información, y muchos sostendrían que la información es un elemento esencial de la consciencia), y al menos algo del hidrógeno se escapa hacia el espacio donde se reúne como nubes, colapsa bajo la atracción gravitacional, es comprimido, y finalmente da origen a estrellas, estrellas que pueden retener algo de la información, algunos aspectos de la consciencia, de los previos seres que entregaron su hidrógeno.

     De esta manera, quizá nosotros (y probablemente todos los organismos biológicos) podemos nacer de nuevo como estrellas. Por supuesto, ésta es una hipótesis muy especulativa, pero si podemos demostrar que nuestro Sol y otras estrellas están conscientes, esto puede prestar apoyo a la idea de que por último (quizá después de varias encarnaciones en la Tierra) unimos nuestra consciencia con la del Sol y la de las estrellas.

     En este punto, algunos sugerirían que he cruzado el límite de la "ciencia" para pasar a la "ciencia ficción", pero yo prefiero en este caso la etiqueta de "ciencia especulativa". ¿Qué podríamos concluír?: ¿Está consciente nuestro Sol? Si bien la consciencia de nuestro Sol y la de las estrellas tiene que ser todavía definitivamente demostrada, no creo que simplemente debiéramos descartar la idea. En efecto, un Sol y unas estrellas conscientes pueden bastar para explicar diversas "anomalías" que los paradigmas estándares no pueden explicar fácilmente.–




No hay comentarios:

Publicar un comentario